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Unos Lakers de dos caras viajan a LA con un preocupante 2-0 en contra

09/06/2008 6:20:57

Avanzado el último cuarto los Lakers perdían de 24 puntos en el segundo partido de la final en Boston. El 2-0 en contra era un hecho. Kobe, mal en los tres primeros cuartos, y los triples ayudaron a los Lakers a buscar orgullosamente una remontada que por momentos fue posible al situarse sólo dos puntos abajo a falta de menos de un minuto. Al final los Celtics pudieron salvar el partido (108-102) e hicieron justicia porque fueron muy superiores -árbitros incluidos- a unos Lakers que, con un notable Pau en la primera parte, sufrieron en defensa y en ataque y no supieron parar ni a los mejores ni a los reservas del rival. La eliminatoria vuelve a LA el martes, donde empiezan tres partidos que deben ganarse para tener opciones.

Partido extraño el segundo. En general, los Celtics demostraron ser superiores. Sus reservas tienen más experiencia y aportan más, cuando tienen que aportar, que los de los Lakers. Con un gran Pierce de nuevo, un aceptable Allen y sólo la versión reboteadora de Garnettt, Boston gozó de las asistencias de Rondo y la sorprendente y decisiva actuación de Powe para dominar desde el segundo cuarto.

Unos Lakers de dos caras viajan a LA con un preocupante 2-0 en contra

En los Lakers nadie funcionó en la primera mitad salvo Pau. Gasol estuvo bien en defensa parando a Garnett, y bien en ataque con un 5 de 5 consecutivas. Su equipo debió buscarle más en la primera mitad. Y en la segunda, en la que sólo anotó 3 puntos para un total de 17 -8 de 12-, 10 rebotes y 4 asistencias. Kobe no estuvo en la primera mitad, y se obsesionó con los árbitros, por mucho que tuviera razón en algunas ocasiones. Está claro que en Boston los árbitros no regalan nada y los Celtics tiran de defensa. Ese aspecto fue clave para que los Lakers no se escaparan cuando se pusieron siete arriba. Bostón igualó el partido y así acabó el primer cuarto.

Los Celtics barrieron en el segundo, sobre todo al final. Garnett seguía sin enchufar, pero la actitud defensiva, los rebotes -igualados en el cómputo total pero muy superior lo que queda en la memoria-, la aportación de un inspirado Pierce, que sigue sin fallar un triple desde la lesión/no lesión del primer partido, un punto clave para la eliminatoria. Los 4 de esta noche sirvieron para ayudarle a hacer 28 puntos. Allen anotó 3 triples más -un gran 64% en este apartado para el equipo-, para 17 puntos, los mismos que Garnett, quien aportó 14 rebotes.

Pero de nuevo un secundario, como lo fue PJ Brown en el segundo partido, fue clave para los Celtics. Powe hizo un gran segundo cuarto para acabar con 21 puntazos. Fue su noche. Muchos de ellos asistidos por rondo, que acabó con 16 pases de canasta. Con toda esta aportación Boston ganaba de 12 al descanso. Después, lejos de cambiar, el panorama fue a peor para los Lakers. Por eso los locales alcanzaron los 16 puntos con rapidez. Entonces llegó la primera reacción de los angelinos, que se situaron a 9 con Kobe despertando. Pero cuando el partido parecía igualarse los Celtics aceleraron y con un parcial de 13-0 se fueron de 22. Con esa ventaja se llegó al final del tercer cuarto.

La distancia era tan grande que ni los árbitros, que habían cargado de faltas a los Lakers, eran ya una excusa. Pau ya no tuvo opciones casi ni de tirar, como casi ninguno. Phil Jackson decidió que no quería tirar el partido y que los titulares acabarían jugando. Y éstos reaccionaron con orgullo y casi consiguen una victoria que hubiera sido clave en la final y muy dolorosa para los Celtics. Empezaron a caer los triples de Radmanovic, Fisher, Farmar, Vujacic y Kobe, que maquillaron sus estadísticas y las de su equipo para bajar de los 20 primero y situarse a 11 después a falta de más de dos minutos.

Pero el maquillaje casi se tornó redecoración cuando más triples, robos y pérdidas de los Lakers situaron un 104-102 que ponía la victoria a tiro de canasta. Pero ahí Pierce no falló e hizo inútil los 30 puntos finales de Kobe o los 13 de Radmanovic. Fue un buen intento, pero no hace olvidar el resto del partido. Un intento, pese a perder de mucho, que llevaron a cabo los titulares -salvo Odom- y no los suplentes. No remontar es comprensible para ellos, pero estar lejos del nivel de sus titulares y del de los colegas rivales de banquillo está siendo decisivo en esta final. Eso y que Kobe no está acertado en los momentos oportunos. Y por lo visto en el segundo partido, que los Lakers no miren más a Pau, el es la solució si Bryant no está bien.

La final se pone muy difícil. Ganar tres partidos seguidos es muy difícil por mucho que sean en casa, pero si no lo hacen, los Lakers habrán perdido el enfrentamiento. Y aún haciéndolo, tendrán que buscar otra victoria en alguno de los dos últimos partidos en Boston. Los Celtics son ahora muy favoritos. El martes debe empezar la remontada, pero esta vez desde el principio.