Los Lakers vuelven a dejarlo todo para el final y pierden en Miami
05/03/2010 0:00:00
Funciona algunas veces, pero no siempre. En Miami los Lakers jugaron un partido muy igualado, pero como casi siempre lo dejaron todo para el final y para Kobe Bryant, y pese a que tuvieron opciones de ganar acabaron cayendo en la prórroga (114-111).
Como siempre en los últimos partidos, los Lakers no dan lo mejor de sí. Ganan muchos partidos, aunque no tantos como el año pasado, y menos fuera de casa, donde el parcial no es el apropiado para un equipo que quiere acabar con el mejor récord de la temporada regular.
En Miami fue un ejemplo más de que los Lakers se sienten tan superiores que lo dejan todo para el final, sobre todo cuando tienen a Kobe en la pista, y encima ha demostrado estar acertado. Si es así, y el resto del equipo no ha demostrado que funciona, automáticamente piensan que ya lo solucionarán al final y que Kobe les sacará del problema.
Otra vez pasó ante los Heat, en un partido lleno de cambios de lideratos pero que los locales dominaron en el tercer y último cuarto. Los Lakers llegaron a tiempo no ya de forzar la prórroga sino incluso de ganar, si los árbitros hubieran pitado una falta que le hicieron a Kobe a pocos segundos del final. Aún así, la gran estrella llegó a tiempo para empatar en otro tiro milagroso a 3 segundos del final. En la prórroga los Heat fueron superiores pero otra vez los Lakers tuvieron opciones. Kobe les acercó primero pero luego demostró que no todo es posible haciendo una falta en ataque. Todavía tuvieron una última opción pero Farmar se la dio a Odom y no a Kobe y Lamar no la metió.
Los Lakers hicieron bueno a otro equipo que no está en su mejor momento. Miami había perdido ante Minnesota y Milwaukee hace pocos días, pero ante los de Los Ángeles, además de por la motivación, todos los equipos resucitan porque les dejan hacerlo.
Sólo con Kobe no se puede ganar. Por mucho que haga 39 puntos tras 15 de 28 tiros, 2 de 7 triples, 7 de 10 desde la línea de personal. Rompió su bajo perfil de los últimos partidos, pero no sirvió de nada. Lo hizo porque le gusta hacerlo en los partidos difíciles y porque sus compañeros no estuvieron acertados y tuvo que hacerlo. Entre los no acertados estuvo Pau, que no pasa por su mejor momento. Empezó pasando inadvertido, luego falló y acabó otra vez inadvertido. Sumó sólo 10 puntos tras 4 de 11 tiros, 1 triple intentado y fallado incluído, y 2 de 4 desde la línea de personal, además de 9 rebotes, 5 en ataque, 1 asistencia y 2 pérdidas en 34 minutos. No jugó los primeros minutos de la prórroga, y ya van unas cuantas ocasiones que Phil Jackson le aparta de algunos minutos importantes. Ojalá mejore, tiene capacidad e inteligencia para hacerlo. Un mal momento lo tiene cualquiera.
El resto tampoco brilló demasiado. Bynum empezó muy bien, siendo el mejor al descanso con 10 puntos y 9 rebotes, pero acabó con 12 y 10, además de 5 pérdidas, ilustrando una mala y oscura segunda parte. Artest lo intentó con 10 puntos y otra vez 5 robos, mientras que Fisher fue de lo mejor con 14 puntos antes de ser eliminado con 6 faltas. Desde el banquillo, sin Vujacic y Walton todavía, el mejor fue Odom, con 13 puntos y 11 rebotes, aunque también de más a menos. Farmar metió 7 puntos, mientras que Brown, tocado por una lesión contra Indiana, jugó poco para acabar con 6 puntos.
Miami resucitó como equipo y destacaron dos jugadores que no debían destacar. Arroyo con 17 puntos, y sobre todo Richardson, con 25 y 7 de 11 triples, tuvieron una noche que no tenían hace mucho tiempo. Los Lakers son así. Aunque el mejor fue Wade, completo con 27 puntos y 14 asistencias, pese a 6 pérdidas. O'Neal, el otro, aportó 13 puntos. Desde el banquillo el mejor fue Haslem, con 12 y 11 rebotes.
Los Lakers siguen cediendo terreno (46-16) ante los Cavaliers, y va camino de ser imposible darles alcance en la lucha por el primer puesto para asegurar todas las ventajas de pista en los playoffs. Y más cuando tienen dos partidos difíciles más fuera del Staples esta semana y 10 más en lo que resta del mes. El primero, este viernes en Charlotte, algo así como el Portland del Este por lo difícil que se les hace ganar allí. Y el domingo en Orlando, el lugar donde se ganó el anillo hace meses con una imagen de la que los Lakers están ahora muy lejos. Lo mejor es que falta tiempo para llegar al momento decisivo, y que este equipo es capaz de lo peor, pero también de lo mejor.