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Los Lakers no pueden con los nuevos Mavericks

25/02/2010 9:12:00

Cansados después de sufrir más de lo debido en Memphis, los Lakers tuvieron opciones hasta el final en Dallas, pero no estuvieron brillantes ni tuvieron el control del partido ni se mostraron tan agresivos como un rival que está en racha desde que adquirió tres nuevos jugadores. La derrota (101-96) impide que los de Los Ángeles igualen el mejor récord de la liga.

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Sufrir hasta el último segundo en Memphis se celebró demasiado. Los Grizzlies están bien pero son los Grizzlies. Y los Lakers sufrieron demasiado para ganarles. El último triple de Kobe en el día de su retorno hizo olvidar que no se jugó bien, no suficiente como para imponerse con claridad a un equipo inferior. Por eso, en Dallas, 24 horas después, los Lakers volvieron a no jugar brillante, a sufrir hasta el último momento, y esta vez volvió a salir cruz.

Es verdad que los Mavericks son mejores que los Grizzlies, que suman cinco victorias seguidas después del All Star y ya con Butler, Haywood y Stevenson en el equipo. Son un equipo más alto y más duro ahora, y lo demostraron con más agresividad y más rebote. El juego interior se impuso al de los Lakers, donde Pau y Bynum no tuvieron una buena noche y sólo se salvó Odom. Pero pese a todo hubo partido hasta el final, porque los Lakers necesitan poco para luchar por las victorias, lo cual habla mal de un equipo que si se aplicara más sufriría menos y tendría menos derrotas.

Aún así, a 25 segundos del final, Kobe tuvo otro triple para empatar el partido. Pero no todos los días es fiesta por muy Kobe que seas. Así que lo falló y los tiros libres finales sirvieron para que los Mavericks sellaran la victoria. Pero Kobe no sólo falló ese tiro, sino muchos más, porque sólo metió 9 de 23, 0 de 3 triples para acabar con 20 puntos, lo que al menos le valió situarse el 13º máximo anotador de la historia de la liga. Pero su partido no quedará para la historia. Cansado tras dos esfuerzos seguidos tras estar parado 18 días, no estuvo tan acertado como en Memphis.

Pero no fue el único. Pau no tuvo su noche, aunque tampoco tuvo muchas opciones, bien defendido y oscurecido por otra vez demasiados tiros de Kobe. No pudo con Nowitzki cuando lo tuvo como rival, y no pasó de los 11 puntos, con sólo 5 de 9 intentos, 1 de 2 tiros libres, y unos insuficientes 6 rebotes. Ya dijimos el día anterior que pese a sus buenos números en Memphis, no atraviesa su mejor momento, aunque lo sucedido en Dallas tiene más que ver con la mentalidad del equipo que con sus fallos.

Bynum empezó bien, pero otra vez se vino abajo, dolido por sus problemas en la cadera, y sólo metió 10 puntos y 11 rebotes. El único que dio la cara en el juego interior, pero fue insuficiente porque los Lakers fueron superados sobre todo en los rebotes, fue Odom, desde el banquillo, aunque jugando más que los pívots titulares, con 21 puntos, 7 rebotes y 5 asistencias. Artest sumó 13 puntos, y Fisher 12, aunque con malos porcentajes, completando el quinteto con dobles figuras anotadoras. Farmar y Brown no fueron una ayuda decisiva en esta ocasión.

Nowitzki fue el mejor del partido con 31 puntos y 9 rebotes, y tuvo a Terry en un gran colaborador desde el banquillo con 30 puntos. Sin Butler, baja por problemas médicos, los Mavericks contaron con Haywood y Stevenson, las otras dos novedades, en el quinteto titular. Ninguno de los dos fue clave, pero cuando recuperen a Dampier, serán un equipo más duro, un rival a tener en cuenta en el Oeste. Kidd tuvo un buen partido con 14 puntos y 13 asistencias.

Los Lakers descansarán el jueves para volver a jugar el viernes en casa ante los Sixers el primero de tres partidos seguidos en el Staples antes de un marzo lleno de encuentros fuera de su pista. Será duro por los viajes, aunque no tan seguidos como la larga gira del Oeste, y por los rivales, casi todos de calidad. Pero puede ser más duro si los Lakers no se ponen las pilas y muestran su verdadero potencial. Dejar todo para los últimos segundos no siempre va a funcionar, y menos jugando en pista contraria. El 43-15 aún les permite luchar por el mejor récord de la liga, pero si siguen sin mostrar lo mejor de sí quizás pronto desistirán en el intento.