Los Lakers pierden su primer partido de playoffs en Utah
10/05/2008 6:17:18
A la séptima fue la vencida. El hasta hoy único equipo invicto en los playoffs cayó en Utah por 104-99 en un mal partido con muchas pérdidas -hasta 18-, malos porcentajes y poco juego efectivo en equipo. Todo iba de cara hasta que Fisher cometió dos faltas muy pronto. Desde entonces, los Lakers se volvieron locos y los Jazz, con su público y la permisividad habitual de los árbitros en su cancha, defendieron de maravilla y forzaron los errores de los de Jackson. La reacción llegó de la mano de Bryant, pero fue insuficiente. La eliminatoria se pone 2-1 y el domingo se jugará el cuarto encuentro.
11-3 para empezar. Los Lakers salieron enchufados. Primeros minutos del primer cuarto. Parecía el tercer partido en Denver. Pero de repente todo cambió. Fisher cometió dos faltas seguidas rápidamente y se fue al banco. Farmar, de lo peor de los Lakers en playoffs, no dirigió bien al equipo y sus compañeros tampoco le ayudaron.

Empezaron a perder pelotas de la manera más tonta primero y después gracias a la presión y a la defensa de los Jazz. Dieron la vuelta al marcador e intentaron irse por primera vez pero los Lakers pudieron parar el golpe.
Ya dijimos que los malos momentos de los Lakers tendrían reacción de los Jazz, como en el Staples, pero que en Utah, con su público, las reacciones llegarían a ser remontadas y las remontadas podían convertirse en dominio. El segundo cuarto siguió la tónica de los peores del primero, y Utah alcanzó distancias cercanas a los 10 puntos. Lo hizo por su defensa, por la presión del público y por la permisividad de los árbitros, que era de esperar. Por algo ganaron 37 partidos y sólo perdieron 4 en temporada regular en el EnergySolutions de Salt Lake City.
Y lo hicieron porque sus jugadores estuvieron en general mejor como equipo que en Los Angeles, y en particular Boozer, la clave, mucho mejor que en el Staples. Acabó con 27 puntos y 20 rebotes. Okur, 22 puntos, pero 4 triples, calentando por fin su buena mano. Y Williams 18 puntos y 12 asistencias, también su mejor nivel. Estuvieron en el 50% de tiros, con más asistencias y menos pérdidas que los Lakers, y más concentrados en los momentos decisivos.
Porque hubo momentos decisivos. Pero para llegar a ellos, Kobe tuvo aparecer y hacer 24 puntos en la segunda mitad después de un primer tiempo flojo para acabar con 34. Fue otra vez el mejor de su equipo, pero empezó muy irregular y acabó de la misma manera. El principio no se justifica, lo de los últimos instantes fue fruto de la precipitación, de la necesidad y de la falta de efectividad de sus compañeros. Porque Kobe estuvo muy sólo. Esta vez no fue el mejor porque no quiso pasarla, sino porque los demás no rindieron como pueden hacerlo. Por eso él cogió la responsabilidad para mantener el partido vivo en el tercer cuarto, en el filo de los diez puntos, y acercarse en el cuarto.
Pero los Lakers sólo llegaron a ponerse a 3 y nunca tuvieron una posesión para igualar. Parecido a lo que les ocurrió a los Jazz en el Staples, pero con más sensación de poder ganar pese a haber jugado mal. Aún así fue imposible, porque en los últimos instantes volvieron las pérdidas de la primera mitad en el peor momento. Tres buenas acciones defensivas que apretaron el marcador se vieron compensadas con dos pérdidas y dos malos tiros.
Y si hablamos de pérdidas debemos hablar de Pau, que hizo uno de sus peores partidos con los Lakers. La verdad es que lo mismo se puede decir de todos los demás jugadores excepto de Kobe. Pero cabe pedirle más a Gasol, que ha demostrado que tiene mucho dentro. Empezó con tres pérdidas seguidas y eso le marcó para el resto del partido. No pudo con Boozer -aunque nadie hubiera podido en la mejor noche de Carlos-. Acabó con 12 puntos -6 de 10., ningún intento de tiro libre, 6 rebotes, 2 tapones, y 1 asistencia, además de acabar con 5 pérdidas.
Odom hizo 13 puntos y 12 asistencias, Fisher 13 puntos más y Walton 11. Faltó, de esta manera, un segundo anotador que ayudara a Kobe, sobre todo en la primera parte y en los momentos decisivos del final, en los que también hay que decir que Bryant -que hizo 0 de 6 en triples- acabó precipitándose.
La derrota era esperable porque el 2-0 relaja ni que sea inconscientemente y porque el rival, en su casa, es casi imbatible. Lo mejor es que jugando mal hubo incluso opción de ganar, y que peor de lo que lo hicieron los compañeros de Kobe, todos a la vez, no podrán hacerlo. Lo peor es que si Utah sigue sin perder en su casa y los Lakers lo asumen como un reto imposible, todo quedará pendiente del Staples, sin margen de error. El domingo sabremos hacia dónde nos dirigimos.