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Los Lakers confirman su mal momento cayendo también en Charlotte

06/03/2010 0:00:00

Dos partidos en menos de 24 horas. Prórroga, viaje y pocas horas de sueño. No es excusa. Los Lakers esta vez no jugaron un partido igualado ni lo dejaron todo para el final. En esta ocasión vieron impotentes como Charlotte les barría en la segunda parte (98-83) apartándoles casi definitivamente del mejor récord de la liga.

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Segunda derrota seguida en dos noches consecutivas. En Miami fue por dejarlo para el final, pero en Charlotte fue por no poder llegar al final con opciones. Antes, en un partido lleno de pérdidas, 20, y de malos porcentajes, llegaron a perder por 17 puntos en el tercer y por 20 en el último cuarto.

Los Lakers no sólo no están bien, sino que están mal. Es quizás el peor momento desde que Pau llegó al equipo. Recordemos que desde ese momento, el 1 de febrero de 2008, no han perdido tres partidos seguidos. Ahora están más cerca que nunca de hacerlo. No sólo porque el próximo rival son los Magic en Orlando, sino porque jugando así, por mucho que este equipo está acostumbrado a dar lo mejor en los momentos más difíciles, es casi imposible ganar a casi ningún equipo.

Y es que la derrota en Charlotte no es una casualidad. Después del All Star los Lakers no juegan bien, han ganado partidos sufriendo ante rivales inferiores y han perdido más de la cuenta. Fuera de casa ya han perdido 12 encuentros, tantos como en toda la temporada pasada. Mientras, Cleveland sigue ganando, lo que amplía la distancia entre ambos y hace ya casi imposible llegar con opciones a los últimos partidos para conseguir el mejor récord de la liga. Matemáticamente aún es posible, deportivamente no.

Por supuesto, y tampoco es casualidad, el mal momento de los Lakers coincide con el mal momento de Pau. Ya llevábamos días diciendo que no estaba bien, pese que hasta Miami su completo juego suplía sus malos porcentajes. En estas dos noches consecutivas ha demostrado estar algo despistado, seguramente debido a su estado físico, y el equipo lo paga. Si Pau no juega bien Kobe decide que él debe llevar toda la responsabilidad todo el partido, y eso no siempres es bueno para el equipo. Sin Pau falta una gran opción. Pero no todo es culpa de Pau, ya que además de no estar fino, el equipo no le encuentra como antes del All Star, curiosamente, y quizás tampoco casualidad, cuando Kobe estuvo lesionado.

El primer cuarto fue igualado e incluso los Lakers lo ganaron de 3. Parecía un ejemplo más de dejarlo todo para el final. Pero desde el segundo se les notó cansados, fuera del partido. Empezaron a sumar pérdidas, a tirar mal y ver como los Bobcats les superaban y se iban 6 arriba, que pudieron ser más, al descanso. Tras la pausa todo fue a peor. Las pérdidas siguieron, tantas como 20, y los porcentajes fueron horribles, 29 de 80, 36% de 2, y 3 de 18, 17% de 3. Los tiros libres tampoco les salvaron con 12 de 20.

Charlotte empezó a correr y a anotar y la diferencia se fue a los 17 puntos en un inicio pésimo del tercer cuarto que sentenció el partido tras un parcial de 16-1. Los Lakers no pudieron levantarse de ese golpe, pese a que llegaron a estar 10 abajo, pero nunca a menos, y que entraron en el último cuarto con 12 remontables puntos de déficit. Pero fue un espejismo, porque los locales volvieron a escaparse, hasta los 20 puntos, ante la impotencia de los angelinos. Los Lakers metieron 57 puntos en los tres últimos cuartos. Mal ataque, precipitación en los pases y además mala defensa.

Kobe intentó el milagro como siempre, pero se quedó en el intento, con 26 puntos tras 9 de 21 tiros, 0 de 4 triples y 8 de 9 desde la línea de personal. Bastante peor estuvo Pau, con 11 puntos tras otra vez un extrañamente malo 5 de 14 intentos, más 1 de 1 en tiros libres. Sigue bien en el rebote, sumó 13, pero no es suficiente para alguien que ha demostrado tanto. Sus 3 asistencias y 1 robo también fueron poco, comparado con las 3 pérdidas, en incluso con las 4 faltas de impotencia en 42 minutos de sufrimiento. Sus dos pérdidas y dos tapones sufridos ilustran su impotencia. Lo físico tiene mucho que ver. Y es que con las lesiones iniciales y el parón del All Star cuando mejor estaba, no ha cogido aún la forma de nuevo. Además, aunque él no lo quiere poner como excusa lleva 2 o 3 días débil y con dolor de garganta.

Bynum volvió a estar irregular. Por momentos domina, y luego se va del partido, aunque las faltas y Phil Jackson tampoco le dan continuidad. Hizo 14 puntos tras 3 de 9, además de 8 de 11 tiros libres y 10 rebotes. Fisher y Artest, otra vez sin aportar en ataque, 3 y 2 puntos respectivamente. Desde el banquillo el máximo anotador fue Farmar, con 12 puntos, mientras que Odom se quedó en 8 puntos, 6 rebotes y 4 pérdidas, apartado que tristemente lideró y por el que fue castigado por Jackson con menos minutos.

Los Bobcats, ganando su primer partido desde que los compró Jordan, que fue testigo, como es habitual en los rivales de los Lakers, hicieron un gran partido. El más completo fue el All Star Wallace, 17 puntos, pese a empezar con 0 de 6, 10 rebotes y 4 asistencias, mientras que Stephen Jackson lideró la anotación con 21 puntos. Como es habitual ante los angelinos también, surgieron jugadores que hicieron el partido de su vida, en esta ocasión Augustin desde el banquillo con 12 puntos y 5 asistencias. Un reserva de calidad como Thomas también fue importante con 14 puntos y 9 rebotes.

Charlotte es otro rival maldito para los Lakers pese a su poca historia en la NBA. No es como Portland, pero lleva camino de serlo. Pero no es excusa. Como tampoco el cansancio. El equipo está mal y debe recapacitar. Volver a jugar en equipo, pasar bien la pelota, mejorar el tiro, defender mejor y salir más agresivo y enchufado a los partidos sea quien sea el rival. Muchas cosas para mejorar a nivel colectivo y a nivel individual, también para Pau. Hay tiempo para hacerlo hasta los playoffs. Con el mejor récord de la liga casi prohibido (46-17), habrá que pensar en llegar en el mejor momento a los partidos decisivos. Ganar en Orlando el domingo podría suponer el inicio del cambio necesario. Perder sería un símbolo del final de dos años muy buenos y el inicio de una época de dudas, pero sobre todo la constatación de que el mal momento podría convertirse en crisis. Pero este equipo tiene crédito y calidad suficiente como para impedir sumar la tercera derrota consecutiva.