Una España grandiosa sólo cede el oro ante Estados Unidos en el último minuto
24/08/2008 10:37:30
Impresionante. Nunca una derrota había sido tan honrosa, importante, espectacular, emocionante y digna de orgullo como la sufrida por España ante Estados Unidos (118-107). España se lleva la plata, pero una plata con sabor a oro porque tuteó hasta el último minuto a uno de los mejores equipos de la historia del baloncesto. Pero es que los estadounidenses tuvieron enfrente al mejor equipo español de baloncesto de la historia, y uno de los mejores equipos de España de siempre en todos los deportes. La calidad de ambos llevó a un partido de poder a poder, con grandes jugadores, grandes canastas y emoción hasta el final. Pau, Rudy, Navarro y todos los demás sólo perdían por 4 a dos minutos del final. El resultado final no ilustra lo sucedido en la pista. España pudo ganar, y esa posibilidad resume lo vivido.
El mejor partido de baloncesto en mucho tiempo. El mejor en unos Juegos y el mejor de España en su historia. Nuestros jugadores son ambiciosos y sienten una gran rabia porque llegaron a pensar que se les escapó una oportunidad de ganar. Pero cuando se les pase el disgusto, cuando olviden incluso que el arbitraje favoreció a los norteamericanos al permitirles contínuamente hacer pasos y en ocasiones defender fuera de las reglas, Pau y compañía deben enmarcar en su memoria para siempre un encuentro inolvidable.
Ellos ya lo habían advertido. El partido de la primera fase no fue real, ése no era el nivel de los españoles. En la final iban a dar guerra, no se iban a rendir y no se rindieron. Con Calderón lesionado y Ricky y Raül López cargados con tres faltas cada uno ya en el primer cuarto, el panorama era como para asustar. Pero a este equipo no le asusta nada, entre otras cosas porque se creen capaces de todo. Porque tienen calidad para ser capaces de todo.
Creíamos que al ver cómo Argentina frenaba un poco a Estados Unidos con posesiones largas, España haría algo similar para frenar los ataques americanos. Pero no fue así, España quiso ganar jugando igual que los americanos. Sin miedo, al ataque, alegre, con su estilo. Meterle 107 puntos a un equipo que defiende de manera excelente en un partido de 40 minutos sitúa a España en la cima del baloncesto mundial muy cerca de los jugadores norteamericanos.
Y tiene mucho mérito, porque Estados Unidos jugó igual de bien que en el partido de la primera fase, así que lo que cambió fue España, que tuvo una actitud completamente diferente, concentrados desde el primer minuto, atacando rápido, parando con faltas a los americanos e impidiendo que las diferencias se fueran mucho más allá de los 10 puntos.
La gran actuación española no fue producto de los errores de Estados Unidos, sino del mérito enorme de un equipo con calidad y corazón. Desde el primer cuarto se vio que se iban a rendir. España ganaba hasta el minuto 7 hasta que los americanos reaccionaron y se llevaron el cuarto por 38-31. Pero la selección española sabía que volvería a tener opciones y siguió metida en el partido y al descanso sólo perdía 69-61. Nada menos que 61 puntos antes Estados Unidos. Estaba siendo ya un partidazo de una calidad enorme.
Sin Ricky y Raul, durante mucho tiempo del partido fue Navarro el base. Fue el mejor partido del escolta, que enchufó bomba tras bomba para sumar 18 puntos. Rudy volvió a hacer un partidazo, y eso que no jugó en todo el primer cuarto, seguramente aún tocado por el golpe en la cabeza de las semifinales. Aunque no se notó cuando entró en pista para completar 22 puntos producto de triples, mates y penetraciones que demuestran por qué tiene un lugar en la NBA.
Y Pau, siempre Pau. El mayor de los Gasol ha llegado cansadísimo a estas alturas de competición tras una temporada durísima, pero ya nos había anunciado que iba a dar la vida por el oro. Él creía en el triunfo, el equipo creía y lo demostró. Ver a Pau haciendo faltas en los últimos segundos es la mejor prueba de la rabia que sentía porque realmente lo vio factible. No tuvo su mejor partido y aún así consiguió otra vez grandes números, con 21 puntos, 9 de 18 en tiros de de 2, 3 de 5 en libres y 6 rebotes en 28 minutos. Con los puntos de la final, Pau se convirtió en el máximo anotador de los Juegos, con 157 puntos, algo que de haber ganado el torneo le hubiera convertido en el MVP. Le siguiero Scola y Wade, con 151 y 128 respectivamente.
Pau fue de nuevo el líder y básico para que el equipo se mantuviera siempre vivo. Con la maestría del niño Ricky, la ayuda de Raúl, el ejemplo de Calderón, la calidad de Rudy y Navarro, la regularidad de Berni, la demostración de Jiménez, el complemento de Mumbrú, el orgullo de Garbajosa, la fuerza de Reyes, el futuro de Marc y la estrella de Pau todo era posible también ante la mejor versión de Estados Unidos.
Los americanos consiguieron un 70% en tiros de dos, y metieron triples decisivos, sobre todo Wade, que acabó con 27 puntos, pero también al final Kobe, que hizo 20. Sólo la superclase de este par de jugadores separó a España del oro. Porque el resto, ninguno demostró ser mejor que los españoles. Pero aún contando con el nivel del citado par, España tuvo opciones.
Se veía venir que el final sería igualado cuando España se puso a 4 en el tercer cuarto. Desde entonces, y pese a que la diferencia subió incluso a los 11, España dio definitivamente la imagen de un equipo que lucharía por la victoria. Tanto que a 2 minutos del final el 108-104 hacía el sueño posible. Pero entonces Wade y Kobe sentenciaron y el resultado, que debería haber sido más ajustado, se amplió debido a las técnicas producto de las protestas españolas ante las injusticias arbitrales.
Pero árbitros al margen, los jugadores deben quedarse con la sensación de que pueden ganar al mejor equipo de Estados Unidos, incluso cuando éste juega muy bien. Jugando al máximo, España es capaz de todo. El futuro es de oro, por la generación que es la base del equipo y por la nueva que poco a poco irá adquiriendo el liderato. Seguramente algunos jugadores no estarán en el Europeo, entre ellos Pau, pero será sólo un paréntesis, porque este grupo quiere revalidar el campeonato del mundo y quiere volver a jugar una final olímpica. Y lo quiere hacer ante Estados Unidos porque sabe que el sueño está muy cerca de hacerse realidad.