El sueño de Pau acaba por esta temporada
18/06/2008 6:44:41
No pudo ser. Los Lakers jugaron su peor partido de la temporada en el sexto de la final. Lo que debía ser una victoria que diera la posibilidad de seguir soñando se convirtió en una pesadilla. Pese a que el primer cuarto fue igualado, la defensa, el banquillo y el acierto del Big Three de los Celtics superaron a las pérdidas, los malos tiros y el poco juego en equipo de los Lakers. Boston se situó con 14 puntos de ventaja en el segundo cuarto y después de varios intercambios rompieron el partido justo antes del descanso, al que llegaron ganando de 23. Después, un paseo para unos y un sufrimiento para otros (131-92). Fue bonito mientras duró. La próxima temporada, Pau y los suyos volverán a luchar por un anillo que esta vez se llevan los Celtics (4-2).
Una pesadilla fue la noche del sexto partido. Un cuarto y poco más aguantaron los Lakers en su intento fallido por forzar el séptimo. Los Celtics volvieron a ir de menos a más, fueron superiores en defensa, en ataque, en actitud, en banquillo y en decisiones técnicas. Los 39 puntos del final son el margen más amplio en un partido de las finales, pero es sólo un dato frío producto de una situación en la que los Lakers se dejaron llevar en la segunda parte y los Celtics siguieron acelerando pese a tenerlo ganado.

Y eso que el primer cuarto estuvo igualado. Pero ni así. En cuanto salieron los suplentes, en cuanto Pierce, al final MVP de las finales, empezó a calentarse y Garnett mostraba que iba a ser su mejor partido de la final, los Lakers se vinieron abajo. En un abrir y cerrar de ojos los Celtics se fueron de 14. Parecía el principio del fin y lo fue, porque pese a que la diferencia no creció en algunos minutos, al final acabó rompiéndose, especialmente en los últimos segundos. Con 23 puntos de déficit al descanso, los Lakers estaban muertos.
Fisher no dirigía, Bryant olvidaba su primer buen cuarto, Pau mejoraba en ataque pero arrastraba 4 pérdidas del primer cuarto, Odom se precipitaba y Radmanovic volvía sufrir por faltas. El banquilo no ayudaba, Phil Jackson no podía cambiarlo, la diferencia se hacia imposible. Y eso que Bryant empezó con tres triples seguidos en el primer cuarto, y eso que estaban defendiendo bien, y eso que Pau y Odom cogían rebotes. Pero las pérdidas y los malos tiros les mataron en el segundo cuarto. La distancia era insuperable para un equipo que se había dejado superar en situaciones parecidas pero favorables.
En el segundo tiempo los Celtics, con el apoyo de su público, recordaron que en el segundo partido los Lakers remontaron más de 20 puntos, aunque al final ganaron, y se pusieron en la piel de su rival al pensar que ellos sí habían conseguido ganar pese a perder de 24 en el cuarto partido. Por eso no cedieron mientras los Lakers no creían. No hubo reacción sino más diferencias. Y más triples de Allen, y más canastas más personal de Garnett, y más aportación del profundísimo banquillo de Boston. Hasta Davis, ausente hasta el sexto partido, tuvo sus momentos importantes. Un equipo estaba ganando a un grupo de jugadores vencidos. Por eso llegó el último cuarto y los Celtics no cedían y querían más de 30 y pasaron de los 40. Al final 39 humillantes puntos de diferencia.
Y por fin los titulares al banquillo. Unos a cantar y llorar de alegría, y otros a llorar de pena y sufrir impotencia. Pau el primero de los Lakers al que sentó Phil Jackson. Tuvo una mala noche, pero no peor que la de todos sus compañeros. En el primer cuarto Gasol sumó 4 pérdidas, pero más por la presión defensiva de los rivales que por errores suyos. Acabó con 5. Metió 11 puntos, en 4 de 7 intentos, y 3 de 4 en tiros libres. Cogió 8 rebotes, ninguno ofensivo, y dio 2 asistencias. Pero los números son lo de menos, estuvo tan impotente como sus compañeros.
Bryant y Farmar perdieron 4 pelotas cada uno, Odom 3 más. Los Lakers cogieron sólo 2 rebotes ofensivos, por 14 de los Celtics, que sumaron 48 por 29 de los angelinos. Dieron sólo 16 asistencias, por 33 de Boston. Frente a esos números, los Celtics se crecieron. Garnett, en su mejor noche de la final, 26 puntos y 14 rebotes. Allen, 26 más, con 7 triples de 9 incluídos. Rondo, también en su mejor actuación, 21 puntos, 8 asistencias y 7 rebotes. Y Pierce, 17 puntos y 10 asistencias. Vaya cuatro. Más el interminable banquillo, bien dirigido por Rivers.
Los Celtics ganaron la final en el primer partido, cuando Pierce resurgió del vestuario. En las gradas, con unos aficionados más necesitados del título que los de los Lakers. En el banquillo, mucho más experto, profundo, acertado y dosificado. Y en el cuarto maldito partido, perdiendo una ventaja de 24 puntos a favor. Aunque, visto con perspectiva, si no era en seis, la final podría haberse decantado para Boston también en 7.
Lo mejor para los Lakers es que hace cuatro meses y medio luchaban por entrar en los playoffs en una buena posición y al final han acabado cerca del anillo. Curiosamente, los cuatro meses y medio que lleva Pau en el equipo. Gasol debe estar muy orgulloso. Ha pasado de jugar por nada a jugar por el campeonato. Su carrera se ha potenciado, su labor ha sido clave para que los Lakers fueron primeros del Oeste y ganaran los playoffs a Denver, Utah y San Antonio. En la final, ante el mejor equipo de la liga, con una plantilla mucho mejor a los demás, Pau no estuvo excelente, pero no fue peor que ninguno de sus compañeros.
El reto para la próxima temporada es hacer un equipo mejor, conseguir que Pau tenga aún más protagonismo y beneficiarse del trabajo de Bynum, cuando se recupere, para poder jugar en su posición natural, brillar y ayudar más aún a Kobe y llegar a los momentos finales de la temporada con más opciones para su equipo y mejor preparado como jugador después de la experiencia de este año.
El próximo reto, los Juegos Olímpicos, pero antes Pau debe descansar lo que necesite para llegar a esa cita con las mejores fuerzas y ánimos para ayudar a España a hacer un gran papel en Pekín.